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La Comisión Europea dibuja las claves para la PAC post-2020

(Extracto del documento de la CE titulado ‘El futuro de los alimentos y la agricultura’)

La PAC necesita evolucionar en varios sentidos y ajustar sus respuestas a los desafíos y a las oportunidades en cuanto aparecen tanto a escala de la UE, como nacional, regional, local o de la explotación agrícola concreta. Esto también significa que la PAC ha de simplificar su gobernanza y mejorar el cumplimiento de los objetivos de la UE, así como reducir considerablemente la burocracia y la carga administrativa.

El sistema actual de aplicación de la PAC se basa en una serie de requisitos detallados a escala de la UE que incluye controles estrictos, sanciones y auditorías. Estas normas suelen ser muy preceptivas incluso a escala de la explotación agrícola. Sin embargo, en el entorno climático y agrícola de la Unión, que está muy diversificado, ni los enfoques descendentes ni de solución única resultan adecuados para conseguir los resultados deseados y el valor añadido de la UE.

En el modelo de aplicación de la futura PAC, la Unión debe establecer los parámetros políticos básicos (objetivos de la PAC, tipos generales de intervención, requisitos básicos), al tiempo que los Estados miembros deben responsabilizase en mayor medida y ser más transparentes en cuanto a cómo cumplen los objetivos y logran las metas acordadas.

Los objetivos de la PAC cumplirían las obligaciones del Tratado UE, pero también las metas y los objetivos ya acordados en materia, por ejemplo, de medio ambiente, cambio climático (COP 21) y una serie de ODS. Para preparar los planes estratégicos de la PAC, los Estados miembros tendrán en consideración sus herramientas de planificación derivadas de las políticas y la legislación de la UE en materia medioambiental y climática. Al mismo tiempo, los Estados miembros serían responsables de proporcionar un seguimiento fiable de los resultados e información sobre los mismos, fortaleciendo la garantía del presupuesto.

Una mayor subsidiariedad haría posible tener mejor en cuenta las necesidades y las condiciones locales en relación con estos objetivos y metas. Los Estados miembros tendrían que adaptar las intervenciones de la PAC para maximizar su contribución a los objetivos de la UE. Si bien se mantienen las estructuras de gobernanza actuales —lo cual resulta necesario para garantizar un seguimiento eficaz y la consecución de todos los objetivos políticos—, los Estados miembros también tendrían más protagonismo a la hora de diseñar el marco de control y cumplimiento aplicable a los beneficiarios (incluidos los controles y las sanciones).

Con el fin de mejorar el valor añadido de la UE y mantener un mercado interior agrícola en funcionamiento, los Estados miembros tomarían sus decisiones no de forma aislada, sino en el marco de un proceso estructurado que se materializaría en el establecimiento de un plan estratégico de la PAC, que abarcaría intervenciones tanto en el pilar I como en el pilar II, garantizando así la coherencia política en toda la futura PAC y con otras políticas. El modelo de aplicación seguirá garantizando, pues, unas condiciones equitativas, preservando la naturaleza común y los dos pilares de la política. La Comisión evaluaría y aprobaría dichos planes con vistas a maximizar la contribución de la PAC al cumplimiento de los objetivos y las prioridades de la UE así como la consecución de los objetivos de los Estados miembros en materia de clima y de energía. Esto es importante para garantizar el mantenimiento de un enfoque común en relación con el cumplimiento de los objetivos medioambientales y climáticos en todos los Estados miembros. En este sentido, la única opción política viable es ser más ambiciosos.

El diseño del proceso de planificación debe ser mucho más simple y mantenerse claramente por debajo de los niveles de complejidad ejemplificados por la actual programación del desarrollo rural. Esto significa, en concreto, que deberían eliminarse elementos de cumplimiento obligatorio, tales como los detalles de las medidas y las normas de admisibilidad a escala de la legislación de la UE. Esta simplificación favorecería además los enfoques integrados e innovadores y permitiría que el marco político fuese más flexible y más propicio a la innovación.

De este modo, la PAC y los planes de los Estados miembros se centrarían sobre todo en los objetivos y los resultados esperados, dejando al mismo tiempo suficiente espacio para que los Estados miembros y las regiones abordasen sus especificidades. De conformidad con la lógica del enfoque del ‘presupuesto centrado en los resultados’ de la Comisión, un futuro sistema de aplicación debe, por tanto, estar más en función de los resultados y conceder a los Estados miembros un papel mucho más protagonista en la implantación de los sistemas de la PAC, perseguir objetivos realistas y adecuados y ayudar a reducir la carga administrativa relacionada con la UE para los beneficiarios.

En un contexto como el expuesto, las opciones de costes simplificados y tecnologías modernas ofrecen inmensas oportunidades para reducir esta carga, en particular, en lo que se refiere a los controles. Tanto los agricultores como los ciudadanos deben poder beneficiarse de estos avances con un marco menos preceptivo.

Así, tal y como se recoge en la Declaración de Cork 2.0, la arquitectura de la PAC, en su conjunto, permitiría dirigir las intervenciones a lograr objetivos económicos, sociales y medioambientales bien definidos, reflejando al mismo tiempo las necesidades y las aspiraciones de los territorios afectados.

Otra función esencial de la Comisión consistiría, por supuesto, en supervisar la consecución de resultados y el respeto a las normas básicas de la UE y a los compromisos internacionales en el marco de un sistema bien diseñado de garantía y auditoría. A tal fin, el proceso de garantía tendría que adaptarse a los requisitos de un enfoque político centrado en los resultados que incluyese el desarrollo y la aplicación de indicadores objetivos y mensurables y de un sistema fiable de seguimiento y notificación.

 

Objetivos concretos

  1. Utilizar la innovación y la investigación para relacionar mejor lo que sabemos con lo que cultivamos.
  2. Promover un sector agrícola resiliente e inteligente. Una ayuda justa a la renta para que los agricultores puedan vivir de su trabajo. Invertir para mejorar los pagos a los agricultores en condiciones de mercado. Gestión de riesgos.
  3. Intensificar el cuidado del medio ambiente y la acción por el clima para contribuir a lograr los objetivos climáticos y medioambientales de la UE.
  4. Fortalecer el tejido socioeconómico de las zonas rurales. El crecimiento y el empleo en el medio rural. Atraer a nuevos agricultores.
  5. Abordar las preocupaciones de los ciudadanos sobre la producción agrícola sostenible, incluidos la salud, la nutrición, los residuos alimentarios y el bienestar animal.

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