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Un juez obliga a Peñasanta a continuar con la compra de leche a cuatro granjas de Barcelona

El Juzgado de lo Mercantil de Barcelona ha instado a la empresa Corporación Alimentaria Peñasanta S.A (comercializadora de conocidas marcas como Central Lechera Asturiana y ATO) a continuar recogiendo la leche de cuatro granjas de la comarca barcelonesa de Osona.

Tras años de relación contractual con diferentes ganaderos de la provincia de Barcelona, la empresa lechera comunicó verbalmente a cuatro de ellos que no recogería la leche en caso de no aceptar una nueva modalidad de contrato mensual. Una decisión que causó desconcierto a los ganaderos, debido a que la duración que marca la ley para este tipo de acuerdos es de un año.

Ante la negativa de aceptación de dichas condiciones, Peñasanta comunicó formalmente a los ganaderos el cese en la recogida de leche a partir del próximo 1 de abril, concediéndoles únicamente 12 días para encontrar otro comprador. Una decisión que dejaba en estado crítico a los ganaderos debido a su dependencia económica de la industria láctea y a la dificultad de encontrar un comprador alternativo en tan corto espacio de tiempo.

Teniendo en cuenta la singularidad de la situación, el despacho de abogados Redi interpuso una solicitud de medidas cautelares urgentes ante el Juzgado de lo Mercantil de Barcelona en el que solicitaba que se obligara provisionalmente a Peñasanta a continuar con la recogida de leche a los afectados a partir del 1 de abril. La petición ha sido estimada por el juzgado con una resolución dictada ‘in extremis’ y que ha sido notificada a Peñasanta.

Se trata de una resolución pionera, ya que es la primera victoria judicial de los ganaderos contra una de las empresas del ‘Cártel de la Leche’ sancionadas en 2015, según señala el despacho de abogados representante de los productores. Además, supone un precedente para que los ganaderos puedan afrontar situaciones similares que se están produciendo en toda España.

El fallo dictado no sólo ha evitado el cierre de cuatro negocios familiares que llevaban generaciones dedicadas a la ganadería lechera, sino también la adopción de medidas drásticas como el sacrificio de animales sanos o el despido de empleados.

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