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#sábadocanalla: Que no nos cuelguen el ‘marrón’

Uno empieza a estar harto de oír que la ganadería, especialmente el vacuno, es responsable de buena parte de los gases de ‘efecto invernadero’ que se lanzan a la atmósfera. Si se piensa fríamente, resulta altamente improbable que las explotaciones ganaderas de toda una comunidad autónoma, por muy intensivas que sean, resulten más contaminantes que una industria automovilística o una refinería. Cualquiera que se pare a pensarlo saca la misma conclusión. Esa teoría hace aguas.

Sin embargo, en la sociedad actual en la que hace falta mucha pedagogía, es importante rebatir esas teorías con datos fiables. Por eso, nos ha encantado leer recientemente un artículo publicado en el periódico extremeño hoy, firmado por Juan Quintana y titulado ‘El vacuno de carne, un sector equilibrado’. Citamos a continuación sus mejores pasajes. “La realidad es que el 11% de los gases de efecto invernadero proviene del sector agrario, y la ganadería es responsable del 5%, lejos del 50% que representan la industria y el transporte. Por otro lado, se olvida que son muchos los servicios ecosistémicos que proporciona la ganadería rumiante. Por ejemplo, fija una gran cantidad de carbono a través de los pastos. Su desaparición tendría muchos más efectos negativos para el medioambiente que positivos”, señala el autor.

No podemos por menos que suscribir esas palabras llenas de sentido común y de acierto. La ganadería es sostenible, siempre lo ha sido, y no hay ninguna razón para que le atribuyan el ‘marrón’ de la contaminación que otros generan. La ganadería es una actividad verde.

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