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#sábadocanalla: Lamentos propios del primer mundo

El actor estadounidense Joaquin Phoenix protagonizó uno de los discursos de recepción más comentados de los afamados premios Oscar de la cinematografía, que fueron entregados recientemente en Hollywood. Una de sus frases más polémicas fue la siguiente: “Nos sentimos con derecho a inseminar artificialmente a una vaca y robar a su bebé, a pesar de que sus gritos de angustia son inconfundibles. Luego tomamos la leche que está destinada a su ternero y la ponemos en nuestro café y nuestros cereales”.

Efectivamente, se insemina a las vacas para que produzcan leche. Eso se hace en prácticamente todo el mundo, sobre todo en los países más industrializados. La leche se pone en el café y en los cereales, pero eso en los países ricos. En los puntos más pobres de la tierra, ni tienen café ni tienen cereales… ni tienen leche. Ojalá hubiera muchas más vacas inseminadas para que se pudiera producir leche y todos los miles de millones de personas que viven en este mundo pudieran alimentarse de un producto tan completo como la leche. A los canallas del sábado nos gustaría ver a Joaquin Phoenix ir a cualquier punto del planeta en el que se pasa hambre, hasta el punto de que la gente se muere famélica, con su discurso de las vacas inseminadas. Lo que se necesita allí es que haya mucha más leche en el mundo. Ojalá se produjera mucha más.

Sólo en los países ricos nos permitimos criticar la producción segura de alimentos, porque a nosotros nos sobra. Por desgracia, en otros sitios hace mucha falta. Son lloros de ricos. Escuchemos más a los pobres. Y a nuestra conciencia. Ella nos dirá cuál debe ser el camino.

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