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Los ganaderos franceses aportan ocho veces más que los españoles en la Extensión de Norma

La llamada Extensión de Norma es un pequeño descuento que se le practica a los ganaderos por cada litro de leche que entregan a la industria y que sirve para financiar a la Inlac, la interprofesional láctea que los representa y entre cuyos objetivos está la promoción y vertebración del sector.

Bien es cierto que muchos ni se han preocupado en saber hacia dónde va ese dinero por el simple hecho de que la cantidad que les detraen es muy reducida. De hecho, de entre los principales países productores de leche con organización sectorial es de las más bajas.

Mientras la cuota que paga actualmente un ganadero español se sitúa en 15 céntimos por cada tonelada de leche que producen y la industria aporta la misma cantidad, uno francés por este mismo concepto abona 1,22 euros, es decir, ocho veces más.

Estas aportaciones se traducen en presupuestos más bajos a la hora de, por ejemplo, poner en marcha campañas de promoción de la leche y sus derivados, especialmente relevantes en un contexto como el actual donde se registra una caída continuada del consumo. Así, mientras el Centre National Interprofessionnel de l’Economie Laitière (Cniel) cuenta con un presupuesto anual de 40 millones de euros, de los que 20 se destinan a campañas de publicidad, la Inlac española apenas puede destinar 1,7 millones de los 2,4 millones que cuenta con recaudar este año. Otros 365.000 euros se dedican a la vertebración sectorial o, lo que es lo mismo, a fomentar la transparencia en toda la cadena láctea.

Cantidades que, pese a ser sensiblemente inferiores a las de las principales potencias lecheras europeas, sí han servido para poner en marcha medidas encaminadas a mejorar la transparencia y la capacidad de negociación de los productores, tal y como explica Nuria Arribas, directora-gerente de la interprofesional. “Inlac trabaja para ofrecer a los ganaderos un marco estable para definir con transparencia las relaciones contractuales entre ganaderos e industria, poniendo el foco en aspectos como la duración, los periodos, el volumen de leche a entregar o la fijación de un precio fijo, mixto o variable, así como las condiciones de pago”, apunta esta profesional para quien la flexibilidad de las organizaciones de Inlac y su capacidad negociadora son claves para mejorar el buen funcionamiento de la cadena láctea y para llegar a acuerdos en beneficio del conjunto del sector lácteo.

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