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La leche clásica deja paso a las ‘sin’, las enriquecidas y las bebidas vegetales

El consumo de leche clásica continúa con su línea de descenso constante desde el año 2000. Sin llegar a producirse bruscas caídas en periodo concretos, el acumulado en este tiempo casi llega al 30%, o lo que es lo mismo a 27,4 litros de leche menos per cápita al año. Las nuevas tendencias de consumo o el cuidado de la salud (voluntario u obligado, como es el caso de las intolerancias) llevan a los consumidores a buscar otras alternativas que apuntan hacia segmentos como las sin lactosa, las leches frescas, las ecológicas o las bebidas vegetales, según publica la revista Aral.

El consumo de leche líquida en España alcanza, según los datos del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (Mapama) para el TAM noviembre de 2017, los 3.294,5 millones de litros, con un valor de mercado de 2.216,4 millones de euros. Cifras que suponen un decrecimiento con respecto al mismo periodo del año anterior de un -0,3% en volumen y de un -2,2% en valor, y sitúa el consumo per cápita anunal en los 72,52 litros.

Un descenso en el consumo alargado en el tiempo motivado por múltiples variables. Desde la madurez propia del mercado, pasando por la debilidad de la imagen de la leche como producto (debido a que se convirtió en moneda de cambio en ‘guerras comerciales’) o el propio descenso de la población, hasta los cambios que se han producido en la dieta del consumidor. Todo ello ha llevado a descensos continuados en las ventas de leche clásica y al incremento de las de otros productos como leches enriquecidas, sin lactosa, ecológicas o de pastoreo o las bebidas vegetales, en línea con las principales tendencias de consumo que giran alrededor de la salud, lo local, lo natural o la sostenibilidad.

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