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La carne de vacuno es esencial para mantener una dieta sana y equilibrada

“La carne de vacuno es un alimento casi insustituible por su aporte de nutrientes esenciales, que debe ser consumida con moderación y complementada con otros alimentos dentro de una dieta variada y equilibrada”, es una de las principales conclusiones de Pedro Roncalés Rabinal, Profesor Emérito de Tecnología de Alimentos, del Departamento de Producción Animal y Ciencia de los Alimentos -Facultad de Veterinaria, Universidad de Zaragoza, Instituto Agroalimentario de Aragón (IA2)-.

En un artículo publicado en la Plataforma Chil y recogido por Provacuno, titulado ‘La carne de vacuno en una dieta equilibrada y sana: Mitos y realidades’, insiste en que “los aspectos más frecuentemente invocados en contra de su consumo deben ser reconsiderados, teniendo en cuenta en especial el bajo contenido intramuscular en lípidos y las características de los mismos, menos saturados de lo que comúnmente se cree”.

Roncalés afirma que “la razón invocada con más frecuencia es el efecto negativo de su consumo sobre la salud cardiovascular. Esto está unido a una grave desinformación sobre su composición, propiedades y valor nutritivo. Esta desinformación, o “malinformación” por error, confusión o intención, afecta no sólo a los consumidores, sino también a profesionales de la salud, los cuales transmiten esa “malinformación” a la sociedad. La causa no es otra que la inadecuada utilización de muchas de las tablas de composición existentes”.

En dicho artículo, el investigador justifica su inadecuado uso en que estas tablas de composición se refieren en general a canales o piezas enteras de carne. “El error se produce por extrapolar esos datos a la carne que consumimos, cuando en realidad se limpia para su consumo de la mayor parte de tejidos extramusculares. De hecho, la cantidad de grasa en el músculo es casi siempre muy reducida, rara vez supera el 3%, y lo habitual es un 2%. Esto, que es totalmente cierto, contradice los datos de multitud de tablas de composición de carnes”, subraya.
La conclusión lógica de la tesis “es que la repercusión del consumo de carne magra, que constituye la inmensa mayoría de las carnes habituales, en la incidencia de enfermedades cardiovasculares está, sin ninguna duda, sobrevalorada”.

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