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INLAC alerta del descenso en el consumo de leche en España en los últimos años

La interprofesional láctea INLAC ha presentado el informe socioeconómico ‘El Sector Lácteo en España: datos de industria, producción y consumo 2008–2015’, en el que recoge las principales magnitudes de un sector agroalimentario estratégico tanto por la producción ganadera bovina, ovina y caprina como por la industria láctea española.  En el informe se dedica especial atención a los efectos provocados por la liberalización del sector en la UE desde el 1 de abril de 2015 con fuertes desequilibrios en los volúmenes de producción láctea  y bajadas en los precios de la leche en toda Europa. Una situación  especialmente agravada por el descenso en el consumo de leche y lácteos en España. INLAC ha pedido al próximo Gobierno un plan global que fomente en España el consumo de leche y productos lácteos como parte de una dieta equilibrada y saludable.

El sector lácteo español, conformado por la producción ganadera y la industria láctea, contribuye con 11.820 millones de euros al año a la economía española y da empleo a cerca de 80.000 personas, además de favorecer una importante actividad económica en varios sectores, entre ellos el logístico. El sector ganadero representa el 6% de la producción agraria española y el 13% de la renta agraria. De todos los subsectores ganaderos, el lácteo es el segundo en importancia por detrás del porcino. La  industria láctea, por su parte, genera 8.640 millones de euros al año, lo que supone un 1,8% de la producción industrial nacional, y el 9,2% del sector alimentario.

Del total de leche producida en 2015, el 89% es de vaca (6.793.284 toneladas), el 6% de oveja  (441.000 toneladas) y el 5% de cabra (418.000 toneladas). En la Europa de los 28, la producción láctea ovina y caprina española copa los primeros lugares: España es el primer productor de leche de oveja (representa un 17% del total) y el segundo de cabra (22%). En leche de vaca se sitúa en la séptima posición (4% de la producción total europea).

El informe refleja que la producción de leche de vaca ha seguido una tendencia ascendente en España desde 2009 y en todos los países europeos, especialmente desde el 1 de abril de 2015, con la liberalización del sector en toda la UE y la desaparición de las cuotas lácteas. Los efectos inmediatos han sido un importante desequilibrio en los volúmenes de producción (Irlanda aumenta un 13% su producción, Países Bajos, un 7%, Dinamarca, un 3%, España, un 2%) y fuertes bajadas en los precios. Un fenómeno agravado por la desaceleración de la economía china, con una menor demanda de productos lácteos de la esperada, y el veto ruso a los productos de la Unión Europea. La bajada media del precio de la leche de vaca en 2015 en Europa ha sido del 17,4%, porcentaje que en España ha sido menor, un 14,6%.

La industria láctea española produce cada año 7,3 millones de toneladas de productos lácteos (valor medio de los últimos 6 años) con un incremento de más de un 14% en este periodo. En 2015 existían contabilizadas 1.557 empresas con actividad, de las cuales 600 pueden considerarse industrias propiamente dichas, y entre 70 y 80 cuentan con una dimensión significativa.

La balanza comercial española de productos lácteos ha sido tradicionalmente deficitaria, aunque desde el año 2010 se aprecia una mejora continuada. Los datos de importaciones y exportaciones recogidos en el informe muestran que el déficit comercial se ha reducido en más de un 40% desde entonces, a medida que han ido creciendo las exportaciones y disminuyendo paulatinamente las importaciones.

En los últimos años, España ha importado menos leche fresca (-1,3%), menos queso (-0,6%) y menos yogures (-7.8%) y ha exportado más queso y nata, yogures y leche en polvo.

Por su parte, en 2015 los hogares españoles consumieron 3.271 millones de litros de leche líquida, lo que representó un valor económico de 2.322 millones de euros. Estos datos suponen un descenso del 0,5% en el consumo y del 1,9% en cuanto a valor económico. El consumo de leche ha descendido un 4,3%, pasando de los 3.419 millones de litros de 2011 a los 3.271 de 2015.  Por tipos de leche, la más consumida es la semidesnatada, con una cuota de mercado del 45,3%; le sigue la leche desnatada, con el 28,5%, y la entera, con el 26,2%.

En 2015 los españoles consumimos 73,3 litros de leche per cápita, con grandes diferencias según las comunidades autónomas. Los castellanoleoneses llegan casi a consumir 95 litros por persona y año (94,77 litros) y los gallegos y asturianos casi 90 (89,7 litros), seguidos de navarros y riojanos, con más de 85 litros per cápita. Las comunidades que se sitúan por debajo de la media son Canarias, Baleares, Andalucía, Cataluña, Comunidad Valenciana y Murcia.

En cuanto a derivados lácteos, los hogares españoles consumieron el pasado año 1.597  millones de kilos (35,79 kilos per cápita), que representan un aumento del 1% respecto a 2014. El valor económico fue de 5.633 millones de euros, un 0,6% más que el año anterior. Durante el año 2015, los yogures y leches fermentadas supusieron el 39% del consumo de derivados lácteos (27% del valor), seguidos del queso, con casi el 20% del consumo (casi 45% del valor).

“Aunque se está apreciando un ligero repunte en el consumo de derivados lácteos, el descenso del consumo de leche es inadmisible. No lo comparte ni lo entienden los nutricionistas, ni los pediatras, ni tampoco lo entendemos nosotros. En siete años estamos consumiendo cinco litros per cápita menos. Si en 2009 se consumían más de 78 litros de lechos por persona, en 2015 han sido poco más de 73 litros. Un ritmo como este lleva a la debacle a cualquier sector, y nosotros vamos a centrar nuestros esfuerzos en pedir al Gobierno una postura contundente sobre los beneficios de los lácteos y su necesidad en una dieta sana y equilibrada”, afirma Ramón Artime, presidente de INLAC.

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