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Fertilización con compost de vacuno en producción de tomate de colgar

Los cultivos hortícolas son grandes consumidores de fertilizantes, tanto químicos como orgánicos. Los fertilizantes orgánicos tienen ventajas sobre los químicos que deben aprovecharse, como son que permiten reducir la contaminación por nitratos en las zonas vulnerables, mejorar la composición del suelo en aquellas zonas en que éste tiene problemas y ser una opción muy interesante para cultivo con valor añadido (como aquellos que cultivan variedades tradicionales o para el cultivo ecológico).

El investigador del IRTA, Pere Muñoz, y su equipo, han trabajado sobre el tema de fertilización con estiércol de vacuno en cultivos hortícolas. Pedro Muñoz señala que este tomate se encuentra muy adaptado a la sequía y su cultivo tiene, por tanto, pocas demandas de riego, cuestión que también se debe tener en cuenta a la hora del cálculo y aplicación de los fertilizantes. En una de las experiencias realizadas por su equipo en tomates de colgar, y a lo largo de 4 años, se utilizó un compost a partir de estiércol de vacuno con una dosis de 10 toneladas/ha., En un marco de plantación de 1×1.7 m., una densidad de plantación de 0,58 plantas/m2, con acolchado de plástico negro con paja y una cinta de riego que suministraba 1,1 litros/hora.

En definitiva, el Dr. Pere Muñoz remarcó que se puede utilizar el compost de vacuno en dosis de 10 a 12 toneladas/ha., sin que se superen los 170 kg de nitrógeno/ha. (límite de aplicación en los cultivos ecológicos), manteniendo la producción al nivel de los cultivos convencionales, con cualidades iguales o superiores y sin perder materia orgánica del suelo, y que, por lo tanto, constituye una buena oportunidad para valorizar el compost de estas granjas.

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