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“Es increíble que un ganadero no invierta 200 euros en analizar a sus sementales”

Giovani Montoya Monsalve ha centrado su charla en Salamaq, organizada por la Unión de Charolés, en las principales enfermedades bovinas que afectan a la cabaña ganadera en España, entre las que ha citado al IBR, el BDV, tricomoniasis, o la leptospirosis. Enfermedades que tienen una relación directa con la tasa de reproducción y la venta de terneros porque afectan a la calidad de la carne.

“El 80% de la cabaña ganadera española está afectada por alguna de esas enfermedades y en el caso del IBR tenemos algunas zonas con prevalencias del 60%”, ha afirmado.

Por ese motivo, ha recomendado a los ganaderos que pongan un punto de partida. “Deben hacer un check list y una serologías para ver desde donde arrancamos, que instalaciones tenemos, que alimentación… no hay dos explotaciones idénticas. Y es fundamental que hagan analíticas a los toros al año, con raspados prepuciales. En estos momentos los ganaderos de extensivos no le hacen ni caso al toro. Es increíble que compren toros de 2.000-4.000 euros y no inviertan 200 euros al año en ver su estado de salud porque en la monta natural, el toro es el principal factor de transmisión de enfermedades”, ha indicado.

Según los estudios que maneja este experto, los toros infértiles totales y subfértiles, entendiendo por estos lo que esperma de mala calidad y no dejan preñadas a todas las vacas que montan, representan entre el 20 o el 25% en España.

Por otra parte, ha incidido en la presencia del veterinario en la explotación. “Tenemos campos en los que podemos mejorar, como es la edad del primer parto de una novilla, que dependiendo de la raza puede empezar a ponerse al toro a los 13-15 meses. Además, nos ayudará a detectar las vacas infértiles o posibles patologías”, ha explicado.

Montoya ha recomendado a los ganaderos constancia en la aplicación de los planes sanitarios. “Tenemos un ganadero que decidió ahorrarse 1.200 euros un año suprimiendo la vacuna del IBR pero a los dos años le apareció un brote y tuvo una bajada en la fertilidad del 15%. Es decir, que por ahorrarse un año el dinero, acabó teniendo pérdidas muy superiores”, ha comentado.

En ese sentido, ha asegurado que el ganadero tiene factores que no están bajo su control, como es la cuantía de una subvención o el precio del mercado, pero otros sí. “Del ganadero depende el mejorar la fertilidad, aumentar la calidad de los terneros para obtener mejor precio, aumentar el número de destetes por vaca y año rebajando las muertes en la explotación”, ha comentado.

Finalmente ha insistido en la importancia de controlar la recría. “Es fundamental elegir bien la recría y tratarla correctamente porque es el futuro de la explotación. De ella van a depender nuestros ingresos futuros”, ha sentenciado.

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