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El CITA insemina a quince novillas de Serrana de Teruel para mejorar su rendimiento

Los investigadores del Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria (CITA) de Aragón han llevado a cabo un plan de recría conjunta de quince novillas de la raza Serrana de Teruel. El objetivo del mismo es que las vacas alcancen un primer parto a edad temprana y con un desarrollo suficiente para asegurar un adecuado rendimiento durante toda su vida útil. Los veterinarios seleccionaron quince animales de la finca de Castelfrío, ubicada en Cedrillas, y las trasladaron al Centro de Mejora Ganadera que el Gobierno de Aragón tiene en Movera, según publica Diario de Teruel.

Según explica Albina Sanz, que es la investigadora que está al frente del proyecto, los animales llegaron con un peso medio en vivo de 279,5 kilos y 16,7 meses de edad. Después de un año, las novillas fueron devueltas a Cedrillas con 488 kilos de peso y todas ellas preñadas.

Los expertos desaconsejan cubriciones antes de los 18 o 20 meses de edad, es decir, antes de que la novilla alcance el 75% del peso adulto. El motivo radica en que podrían derivar en partos distócicos y retraso en el crecimiento y desarrollo del animal. Además, apuntan la necesidad de realizar la primera cubrición con “toros adecuados de probada facilidad de parto”.

Las reses trasladadas a Movera fueron inseminadas en mayo de 2015 cuando habían superado ese 75% del peso adulto, que es de en torno a 500 kilos.

A los 35 días de la inseminación artificial se realizaron los diagnósticos de gestación y se detectó una tasa de fertilidad del 80%, “lo que se considera un gran éxito, porque la tasa de fertilidad habitual con esta técnica es de entre el 50 y el 60%”, dice la veterinaria Albina Sanz.

La fecha prevista de parto de las novillas, que están junto al rebaño de Castelfrío de nuevo, es en torno al 28 de febrero y los investigadores indican la idoneidad de extremar la atención de los animales porque entre un 5% y un 10% de las vacas primíparas de esta raza tienen partos distócicos.

Otro de los aspectos en los que han incidido el estudio es la docilidad. La raza Serrana de Teruel presenta un carácter temperamental que puede dificultar el manejo de los animales y poner en peligro “el bienestar tanto del ganadero como del propio animal, situación que perjudicará indudablemente a la producción final del rebaño”, argumenta Albina Sanz. La explotación extensiva de esta raza agrava más este problema porque el contacto entre humanos y animales es muy reducido.

A las quince novillas se les hizo un test de docilidad, de aplicación práctica en explotaciones comerciales, para evaluar las respuestas de miedo a humanos que podrían estar relacionadas con la productividad.

Otro de los trabajos que se están desarrollando es acerca del efecto de la castración sobre el crecimiento, las pautas de comportamiento y la calidad de la canal y de la carne. Los ganaderos de Aserna, la Asociación Serrana de Teruel, quieren comercializar animales castrados para así mejorar la infiltración grasa de la carne. Por eso, se ha llevado a cabo un ensayo para analizar el efecto de la castración en el que se han utilizado 16 terneros machos adquiridos en diciembre de 2014 a la agrupación.

La vaca serrana de Teruel es una especia autóctona muy bien adaptada a las condiciones climáticas y orográficas de las sierras provinciales. En la actualidad hay en torno a 300 animales. Los investigadores destacan que aunque esta raza es menos rentable a nivel económico porque su carne hoy por hoy se paga menos, tiene un gran valor cultural y en el mantenimiento del paisaje.

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