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Asaja Extremadura insta a la Junta a encontrar soluciones a la tuberculosis

Asaja Extremadura ha pedido formalmente a la Junta de Extremadura que retome el diálogo para llegar a puntos de encuentros de cara a encontrar soluciones viables contra la grave incidencia de la tuberculosis en la región. Así había ocurrido en los últimos meses, con un compromiso firme que quedó plasmado en la ‘Mesa contra la Tuberculosis’, pero que desgraciadamente nunca se ha cumplido.

Esa falta de respuesta de la administración regional, y también del Ministerio de Agricultura, obligó a Asaja Extremadura a manifestar una primera protesta en la Feria de Zafra, donde se entregó un documento reivindicado a la ministra (entonces en funciones), Isabel García Tejerina, y también a los máximos responsables de la Junta de Extremadura. También de forma pública se anunció en que si no se ponían en marcha medidas concretas se iba a convocar una manifestación en Trujillo, que fue respaldada por todas las organizaciones agrarias ante el grave problema que padecen los ganaderos extremeños.

En cualquier caso, Asaja Extremadura desea de nuevo retomar el diálogo con la Junta de Extremadura con el único fin de que paliar en la medida de lo posible la situación dramática de cientos de explotaciones ganaderas.

Para ello, como ya ha reiterado su presidente Ángel García Blanco, se debe de trabajar en los siguientes cinco aspectos:

1) El protocolo de actuación se ha comprobado durante más de tres décadas que es ineficaz y hay que cambiarlo. No se puede quitar la calificación de ganadera a una explotación por un solo positivo en sus animales.

2) Extremadura es la única comunidad donde la prueba de los ganglios es definitoria. Esto supone un agravio comparativo con el resto de ganaderos españoles.

3) Son ridículas las indemnizaciones que se pagan por cada animal sacrificado (390 euros por cada vaca cuando en realidad supera en el valor del mercado los 1.400 euros). Los animales afectados deberán ser pagados a precio de mercado.

4) Inexistente control de la fauna salvaje cinegética, principal vector de transmisión. Ya hay más jabalís que vacas en nuestra región, y la Junta deniega autorizaciones para su eliminación.

5) No pueden someterse los rebaños a saneamientos continuos. Los animales se estresan y abortan.

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