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Afinar en la selección genética como forma de mejora de la raza Charolesa

El análisis de la innovación genética para la mejora del manejo y la producción en ganado vacuno de carne protagonizó el arranque vespertino de las jornadas profesionales de Salamaq 2019. El encargado de trasladar a los asistentes la evolución de estas técnicas y su grado de fiabilidad fue Mikel Aguirre Rodrigo, de Anbiolab-Anbiotek Biotechnologies, quien advirtió que nunca se suelen detallar el 100% de las variaciones genéticas que afectan a una característica concreta de los animales. Eso, precisó, propicia que la fiablidad del genotipado en aspectos como el desarrollo muscular, la alzada, la producción de leche o la facilidad de parto no supere en ocasiones el 70%. No hay garantías absolutas.

En opinión de Aguirre, un correcto análisis y presentación de los datos contribuye a aumentar los índices de fiabilidad de cada dato y a decantar de un modo más sencillo aquellos referidos a las características concretas en las que se desee ahondar. El experto recomendó a los ganaderos que se sometan al consejo de diversos especialistas en función de lo que precisen en cada momento y apuntó la necesidad de uniformizar los datos para evitar confusiones cuando el propietario de una explotación decide cambiar de empresa testadora y se topa con un cambio radical en la interpretación de los parámetros.

La segunda parte de la primera de las jornadas vespertinas de Salamaq 2019, organizadas por Uchae, la Unión de Criadores de la Raza Charolesa de España, corrió a cargo de Arnaud Dubois, de Gennes Difussion, quien se detuvo en las características morfológicas ideales de este tipo de animales así como en sus pautas de comportamiento como factor determinante para conocer su estado.

Dubois expuso ejemplos prácticos del trabajo en los laboratorios genéticos donde se trabaja con la mayor minuciosidad posible para tratar de acercarse al éxito en el genotipaje tanto de vacas como de toros a través de los fenotipos. El ganadero, remarcó Dubois, ha de tener claro qué es lo que más le conviene a sus animales y, sobre todo, ha de conocer qué mezcla genética se desaconseja por el perjuicio que una decisión equivocada podría causar. La charolesa, recordó, es una raza de parto complicado.

El avance tecnológico ha propiciado, precisó finalmente, que hoy por hoy las terneras de un año tengan ya un mapa genético tan avanzado como el de aquellas vacas que han sido madres en varias ocasiones. En Francia, añadió, los ganaderos ya pueden pujar por toros con el genotipo específico que precisen para sus hembras. Es una forma, añadió, de mejorar la rentabilidad de sus explotaciones. En esa línea, se refirió al retorno financiero que propicia la selección genética bien hecha y que se resume en el descenso de la mortalidad animal, el aumento de los partos y la mejora de la producción de leche en el caso de las madres al ganar días de engorde para llegar al peso ideal.

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